#CharlasÉpicas: ¿Cómo aplicar metodologías ágiles a procesos de diseño?

10 de octubre de 2018  |  Categorías: Charlas Épicas

La tercera edición de #CharlasÉpicas fue una edición especial porque formó parte de la semana del diseño, organizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En esta oportunidad charlamos sobre cómo mejorar nuestra productividad mediante herramientas de gestión ágil que pueden ser aplicadas a cualquier flujo de trabajo.

Te acercamos un recap con los highlights más importantes y algunos tips para que puedas implementarlas en tus procesos de trabajo:

¿Qué son las metodologías ágiles?

Una metodología es un conjunto de métodos. Y un método es una serie de pasos para hacer las cosas de forma ordenada. El concepto de ágil implica algo veloz, eficiente, adaptable, magro, sin desperdicio.

Existen dos conceptos claves, provenientes de distintas industrias, que empezaron a establecer las bases de lo que hoy conocemos como metodologías ágiles:

  • El Lean Manufacturing, que viene de la industria automotriz y surge como una serie de metodologías que tienen el objetivo de detectar y eliminar los desperdicios. Un desperdicio, para nosotros, podría ser -por ejemplo- el tiempo perdido en buscar un archivo porque no está guardado con el nombre correcto. ¡Es tiempo que podríamos estar usando en hacer más trabajo!
  • El agilismo, que viene del software y surge como un manifiesto donde se desarrollan una serie de conceptos que promueven el trabajo ágil. Entre otras cosas, por ejemplo, promueve aceptar que los requisitos cambien o que se reflexione sobre los procesos y su mejora continua.

¿Cuáles son las metodologías más usadas?

A lo largo de la historia, las metodologías ágiles se fueron adaptando y reformulando en distintos campos de trabajo y actualmente existen infinidad de clasificaciones y combinaciones entre ellas.

Sin embargo, la mayoría de ellas se erigen sobre las bases de dos de las formas más conocidas para estructurar el trabajo:

  • La metodología Scrum, que se basa en hacer ciclos de trabajo -llamados sprints– donde el alcance no cambia, y el resultado de cada ciclo es algo usable y testeado. El objetivo principal es fragmentar las tareas en entregables más pequeños donde podamos ver resultados en instancias intermedias del proceso.
  • La metodología Kanban, que consiste en un sistema visual de tarjetas donde se puede ver de forma simultánea el trabajo por hacer, el trabajo hecho, el que está en curso y el backlog. ¿La ventaja? Permite visualizar todo en un solo lugar, detectar los cuellos de botella ¡y evitar el multitasking!

¿Cómo podemos aplicar estas metodologías a nuestro trabajo?

Si le preguntamos a un diseñador cuándo termina un trabajo, la respuesta podría ser nunca. ¡Siempre hay algo para seguir mejorando! Sin embargo, es importante establecer fechas de entrega que tengan en cuenta la disponibilidad del equipo y las necesidades del cliente o el usuario final de lo que diseñamos.

El breakdown de tareas es una buena forma de establecer deadlines parciales que nos establezcan puntos de anclaje a partir de los cuales no podamos volver atrás con el trabajo. Esto puede ayudarnos, también, a llevar un control más claro de las revisiones cuando hay más personas involucradas en el proceso (por ejemplo, un cliente).

¿Qué pasa con las reuniones?

Las reuniones de trabajo dentro de un equipo son una herramienta que puede resultarnos muy útil como también muy contraproducente. Lo difícil es encontrar el punto justo en el que las reuniones aún son productivas y no resultan en una pérdida de tiempo.

En la metodología Scrum, por ejemplo, están planteados varios tipos de reuniones: reuniones de planificación, reuniones de sprint diario, reuniones demo y retrospectivas. En Kanban, las reuniones no están planteadas como parte de la metodología. Muchos equipos, igualmente, plantean revisiones diarias conjuntas frente al tablero de tareas.

Nosotros en Épica trabajamos con un mix. Hacemos kickass meetings semanales (una versión evolucionada de la clásica “kickoff”), reuniones mensuales (kaizens), reuniones periódicas con clientes, reuniones kickoff de proyectos y retrospectivas.

¿Se puede trabajar con procesos sin matar la creatividad?

Un proceso de diseño no tiene por qué ser caótico y una metodología ágil no tiene por qué ser cerrada.

Tanto si el trabajo es individual como si hablamos de trabajo en equipo, la planificación de las tareas va a reducirnos mucho el estrés y nos va a permitir tener mucha más libertad y foco en cada una de nuestras tareas.

Sin embargo cada equipo es diferente y cada persona es diferente, por lo tanto ¡cada proceso debe serlo también! Es importante que encontremos la fórmula que mejor funciona para nuestro propio trabajo.

No siempre podremos implementar una metodología al pie de la letra. La clave es identificar qué sirve, qué no… ¡y mejorarlo continuamente!

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Escrita por:

Guido León

epica-comunicacion-digital-para-la-vida-real-Ailin
Editada por:

Ailín Emilio

2018-10-10T19:25:06+00:00